domingo, 8 de marzo de 2009

Borrón.

Bien, es sabido por todos (y si no, ya os lo digo yo) que amo los refranes. Así pues, hoy os traigo éste: a grandes males, grandes remedios.

Sigo con mi optimismo y mi ánimo de que las cosas cambien dentro de mí. Pero si sigo escribiendo como hasta ahora jamás podré empezar la nueva etapa. Así que anuncio que esto es un borrón, y dentro de poco arrancará la vida nueva.

Mis dos problemas: no escribo regularmente, y sólo escribo sobre mí. Se acabó. Voy a empezar una historia que aún no sé de qué irá muy bien, pero ya tengo los personajes. Y voy a publicar cada semana, así me obligaré a escribir regularmente, porque no quiero perder la costumbre. Me sentará bien alejarme un poco de mis propios sentimienos e inventarme otros con los que poder jugar y experimentar mi estilo.

He de decir que al no saber hacia dónde encaminaré la historia, esto puede ser un caos al principio. Mi idea es ir haciendo historietas cortas, sobre la vida de tres personas, y, si luego surge, una historia mucho más elaborada. Tampoco dejaré del todo mis pensamientos y reflexiones, así que cuando quiera estallar seguiré escupiendo sobre el teclado.

Y hasta aquí mi comunicado. Estad atentos (si es que hay alguien por ahí) porque dentro de no mucho escribiré.

Sed felices.

viernes, 6 de marzo de 2009

Algo.

Yo qué sé. Ha pasado mucho tiempo hasta que he podido volver a coger un boli, o, en este caso, el teclado. No tengo nada interesante que decir (lo siento, chicos, volved otro día). No me pasa nada malo... pero tampoco nada bueno.
Sigo buscándome detrás de todas las esquinas que cruzo, y no pierdo la esperanza porque sé que me encontraré tarde o temprano, que me conoceré, y que no me dará miedo estar en mí por más de tres días seguidos.
Quien me conoce (de verdad, no me valen los: eh, yo te vi un día en el metro) sabe que soy una persona muy optimista, pero también muy rayada. Me gusto, o al menos me gusta la parte de mí que conozco. Pero temo a la que no conozco. A veces llego a pensar que no me quiero lo suficiente, y que me escondo tras un velo horriblemente opaco de falso optimismo. Esos días el cielo es negro y yo no sonrío. Al día siguiente, pongo los pies en el suelo, y me hago consciente de que es un nuevo día, mucho mejor, con un cielo azul que deja cegato a quien intenta mirar su luz.

Estoy segura de que la mayoría no tiene ni puta idea de lo que es experimentar este tipo de cosas, para ello hacen falta muchos años de práctica y mucha fe en la vida. Yo tengo fe en la vida, es lo que Dios a las religiones. Soy partidaria de la vitalidad, del camino contínuo, y del contínuo cambio.

Hay días en los que el botón, por razones que sólo la Vida sabe, está abajo, cuando todo apunta a que debería estár más arriba que nunca. Y yo no hago mucho por evitarlo: simplemente pasa, como todo; porque sé que mañana va a ser mejor.

Pero llevo ya muchos días pensando que mañana llegará, y llegó un día en el que pensé: mañana es hoy, qué magnífico. Y así estuve durante casi una semana, hasta que algo decide ponerse al revés, y entonces yo vuelvo a recluírme en mis adentros pensando que tal vez mañana no debiera salir a la calle, pero que guramente será un buen día.

Y es que, de verdad, hay cosas que merecen la pena, y que son buenas incluso en días malos, y si eres capaz de verlo ¡enhorabuena!, eres del club de los optimistas. Pero siendo optimista realista, la cosa es más difícil, porque se sabe que no todo es de color de rosa, sino que hay cosas que no van bien, que hay cosas que se atascan y deciden no marchar. Cuando esa sensación se ahogue por completo dentro de mí, será que ya me he encontrado. Y es que, estoy incompleta, y me falta algo.

martes, 10 de febrero de 2009

Yo quiero.

Catarsis. Es una palabra bonita. Catarsis.

catarsis.

(Del gr. κάθαρσις, purga, purificación).

1. f. Entre los antiguos griegos, purificación ritual de personas o cosas afectadas de alguna impureza.

2. f. Efecto que causa la tragedia en el espectador al suscitar y purificar la compasión, el temor u horror y otras emociones.

3. f. Purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda.

4. f. Eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o el equilibrio nervioso.

5. f. Biol. Expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo.


Pues eso.

martes, 3 de febrero de 2009

Conversación Ficticia.

No podía parar de moverse en la cama, dándole vueltas a las palabras que quería expresar y que sabía que no se atrevería nunca a decir. Ella imaginaba la conversación, y siempre empezaba con su voz diciendo:

-Eres la típica persona de la que yo me enamoraría.

Y él diría:
-¿Tienes una típica personalidad de la cual enamorarte?

Y así seguiría:
-Sí, una personalidad muy parecida a la tuya.
-Explícame eso.
-Una persona con la que poder hablar, que me entendiese cuando quisiera expresar algo sin necesidad de tener que expresarlo, pero dejando que aún así lo diga. Y dándome su opinión sin que le importase casi nada mi reacción, pero preocupándose si ve que reacciono mal. Ese tipo de personalidad.
-Entiendo.
-Ya.
-Y, si soy tu tipo, ¿por qué has dicho que sería la persona de la que te enamorarías y no has dicho que está enamorada de mí?

Aquí ella tardaría en contestar, pero al final lo haría.
-Bueno. Existen varias razones. La primera: sé cuando una causa está perdida... y no precisamente porque crea que no te enamorarías de mí, sé que sí lo harías. De hecho, a veces pienso que en cierto modo, ya lo haces.
-Ah, ¿sí?
-Sip. Pero esa no es la cuestión. La cuestión es que no puedo. Ni tú puedes. Los dos sabemos que no podemos. Sería una tontería.
-¿Y las demás razones?
-La siguiente razón que cobra sentido en mi cabeza es que no estoy tan loca como para decirte que estoy enamorada de ti. También puedes llamarlo miedo, no tengo inconveniente, y sé que lo estás pensando.
-Sabes mucho.
-Lo justo para saber que estoy a gusto manteniendo esta conversación contigo gracias a la amistad, y que no quiero perder esa posibilidad.

Aquí se estancaba, porque ella misma no sabría qué responder ante algo así. Tal vez un "me alegro" y seguir hablando de otra cosa. Tal vez un silencio que otorgara y seguir hablando de otra cosa. Tal vez un "tengo que irme", para no volver. Muchas teorías, ninguna segura.

Entonces se durmió. Y a la mañana siguiente no recordó nada.

Y era así noche tras noche. Hasta que un día se atrevió a decirlo, y nada fue como esperaba.

sábado, 31 de enero de 2009

Paradoja Circular.

"-[...] cuando conoces de verdad a alguien no puedes odiarle.
-Tal vez sea que no puedes conocer a nadie de verdad hasta que dejas de odiar.
-¿Es una paradoja circular? Dom Cristão dice que la mayoría de verdades sólo pueden ser expresadas en paradojas circulares.
-No creo que tenga nada que ver con la verdad, Olhado. Es sólo causa y efecto. Nunca podemos evitarlo. La ciencia rehusa admitir ninguna causa excepto la primera: derriba una pieza de dominó y la siguiente también cae. Pero cuando se refiere a lo seres humanos, el único tipo de causa que cuenta es la final, el propósito. Lo que una persona tenía en mente. Una vez comprendas lo que las personas realmente quieren, ya no puedes odiarlas. Puedes temerlas, pero no odiarlas. Porque siempre puedes encontrar idénticos deseos en tu corazón."

La Voz de los Muertos, Orson Scott Card.


Si viviera en este libro, sería Portavoz de los muertos. Sin duda.

miércoles, 28 de enero de 2009

Refugio.

Hoy me he vuelto a escapar. He ido a ese lugar donde hace tres años me refugiaba cuando me era insoportable estar encerrada en mi casa, con las paredes amenazándome, pero me era aún más imposible salir con gente a mi lado.

He vuelto a experimentar ese odio irracional hacia todas las personas. He querido que el viento me golpease la cara y se llevara las tristezas que siento sin necesidad. He querido mirar a los niños, obsarvando nuestro futuro, observando sus sonrisas, juzgando si serán buenos médicos, buenos maestros, buenas personas. Me he sentado sola a ver la fuente que hoy estaba vacía y apagada. Sin duda, es más bonito en verano.
No me hacía falta nada más que yo, mi música, un libro y el frío de la soledad que me devuelve el calor. Y ni si quiera me he dado cuenta de que ha empezado a llover sobre mí hasta que no ha sido demasiado tarde para cerrar el libro y proteger sus palabras del agua, así que lo he dejado abierto y he seguido sumergiéndome en los sentimientos de otros que ni si quiera son reales. Y me he preguntado si alguna vez volveré a sentir... como aquel verano. Como hace dos primaveras. Me pregunto si aparecerá un Tú que le dé sentido a todo esto que albergo y ahora no entiendo, porque al no tener destinatario se pierde y se difumina, haciendo que pierda su claridad.

He estado a punto de llorar. Entonces he cerrado el libro, me he levantado y he vuelto a casa.

No, no estamos en ese verano. Y jamás volveré allí, porque ese verano me hizo más daño que ningún otro momento en mi vida, porque algo murió conmigo entonces... murió mi inocencia, murió mi optimismo ciego que dio paso a un optimismo más realista, a la simplicidad de mi pensamiento que a veces se ve tan complicado: no tienes lo que no tienes, no hagas planes que no sabes si podrás cumplir. No hagas planes que se alejen más de unos pocos meses... porque la certeza no existe.

Pero hoy no tenía nada ni nadie de lo que quejarme en soledad. Simplemente... me apetecía estar sola, aunque jamás pensé que me pudiera llegar a afectar tanto.

domingo, 18 de enero de 2009

Pues veréis...

... pasa que hay veces que yo como jipis, y me salen sonrisas extrañas al ver las nubes y los pájaros cantores, tengo pensamientos alegres y la vida me parece maravillosa.


(Esta entrada va dedicada especialmente a Blanca. Para que tome ejemplo).